dimanche 29 novembre 2009

Sermones en Génesis - 21

José y su Familia

LAS CONDICIONES EN

LA FAMILIA DE DIOS

Génesis 42-43

Lectura:
42:1-26
43:1-15
43:26-34

Aprendemos que:

I. A veces las desgracias nos hacen reflexionar sobre nuestra vida pasada 42:21
1. Para los hermanos de José, se encontraban en una situación en que no veían salida
2. Ya no estaban en control de su destino
3. Cuando no sabemos qué hacer, empezamos a reflexionar seriamente sobre lo más importante.
II. Dios no quiere nuestras obras para ser aceptados por él 42:25
1. José no podía aceptar que sus hermanos pagaran por lo que les daba.
2. Tenía planes más grandes para ellos.
3. ¡Dios quiere que seamos familia: no quiere que paguemos para formar parte!
4. Éf. 2:8-10
III. El miedo es a menudo un elemento necesario para que conozcamos a Dios 42:28
1. El susto hizo que no olvidaran su problema
2. Nosotros necesitamos aprender á tener miedo a Dios antes de apreciarlo como Padre amante
3. El principio de la sabiduría es el temor de Dios.
IV. Muchas veces, es en momentos de desesperanza que llegamos a acercarnos a Dios 43:14
1. Mientras podía, Jacob siguió resistiendo ir a Egipto donde vería a José
2. Mientras podemos, solemos resistir acercarnos a Dios
3. Igual como Jacob, no nos damos cuenta que resistimos contra nuestro bien
4. ¡Dios tiene que ponernos en apuros antes de que podamos ser lo suficiente desesperados para acudir a él!
5. ¿Quizá es lo que te sucedió a ti?
V. La familia de Dios es a menudo una abominación a los ojos del mundo. 43:32
1. ¡Ni siquiera José, gobernador de todo Egipto, podía comer con los egipcios!
2. Nunca se nos ha dicho que ser de la familia de Dios en el mundo sería cosa fácil.
3. “El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor” (Mt. 10:24) Como Jesús fue rechazado, sería normal que lo fuéramos nosotros también.

¡Creo que aun con todas las dificultades, vale más que la pena formar parte de la familia de Dios!

samedi 21 novembre 2009

Sermones en Génesis - 20

Humillado y Levantado

Génesis 41

José había sido el último nacido en su familia (hasta el nacimiento de Benjamín) – llegó a ser el preferido de su padre.

José fue vendido como esclavo en la casa de Potifar – llegó a ser el jefe de todos los servidores.

José fue puesto en la cárcel. – Lo pusieron a cargo de toda la cárcel.

José era un extranjero en Egipto. – Llegó a ser el gobernador de todo aquel país que dominaba el mundo en su tiempo.

Cosa interesante: Cuando José es esclavo, leemos que Dios está con él.
Cuando José está en la cárcel, leemos que Dios está con él.
Pero cuando José es gobernador de todo Egipto, aunque seguramente Dios sigue estando con él, el texto no lo afirma específicamente.

Nosotros, cuando todo va bien, solemos decir: ¡Dios estaba conmigo! Pero cuando las cosas van mal, decimos ¿Pero, dónde está Dios en todo esto?

Otra cosa que vemos:
José está humillado al extremo, pero acabará siendo puesto por encima de todos.

¿A quién nos hace pensar? ¡A Cristo! (Filipenses 2:5-11) Y nosotros, como José, estamos en Cristo.

Por tanto:

I. No debemos despreciar a aquel que parece serde condición humilde.
1. Algunos piensan que si eres pobre, o si todo te va mal, es que no eres muy importante.
2. Puedes pensar que el millonario tiene más importancia que aquel que pide por las calles. No es cierto.
II. No debemos sentir que Dios no está con nosotros cuando todo anda mal.
1. No está más con nosotros cuando las cosas van bien que cuando van mal.
2. Dios está con nosotros de manera incondicional. Nuestra fe también debe ser incondicional.
3. Necesitamos aprender a ver las cosas conforme a los propósitos de Dios y no conforme a nuestros propósitos temporales.
III. Debemos creer que Dios puede sacar su gloria aun cuando todo va mal.
1. Jesús fue glorificado, y ¡nosotros con él!
2. Su gloria vino como consecuencia de sus sufrimientos.
3. Seamos pacientes, y esperamos: ¡el fin de la historia no ha sido escrito, todavía! – o al menos, ¡no ha sido leído!

Romanos 8:18
Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.”

Santiago 1:2
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas.”

Sermón sobre Génesis - 19

José y la Esposa de Potifar

Génesis 39


Aprendemos que el hecho de ser fiel al Señor no siempre nos sale bien en apariencia.

v.2 “El Señor estaba con José”
v.21 “El Señor estaba con José”

¡Cualquiera habría dicho que Dios había abandonado a José! Rechazado por sus hermanos, vendido como esclavo en una tierra lejano, ¡y dicen que Dios estaba con él! ¿Sería una broma de mal gusto? Y luego, aun cuando José se esfuerza a obedecer a Dios, le echan en la cárcel por un crimen del cual era completamente inocente. ¡Y aún allí, dicen que Dios estaba con él! Yo no me atrevería decir eso a alguien que estuviera sufriendo las cosas que José sufría. Pero el hecho que Dios esté con alguien no se manifiesta en la misma manera en que solemos pensar hoy.

I. En cualquier circunstancia, debemos ser fieles y servir bien vv.1-6
1. Si creemos en la soberanía de Dios, podemos creer que las circunstancias vienen de él
2. Podemos creer que sirviendo en las circunstancias, estamos sirviendo a Dios

II. Con cualquier tentación debemos resistir y ser fieles a Dios vv. 7-12
1. El tentador quiere destruir todo lo que Dios hace por nosotros
2. El tentador nos ataca por nuestros puntos débiles
3. No hay tentación á la cual no podamos resistir por el Señor según I Co. 10:13
4. José tuvo en cuenta a su amo, pero aun más, tuvo en cuenta a Dios.

III. Con cualquier consecuencia debemos seguir siendo fieles a Dios vv.13-23
1. Las consecuencias de la fidelidad de José fueron nefastas.
2. José podría haber caído en amargura, preguntando: “¿Qué me sirve, obedecer a Dios?”
3. José siguió siendo fiel a Dios en la cárcel, y aprendemos que Dios aun estaba con él. ¡Nunca le había abandonado!
4. En los cuentos de Narnia de C.S. Lewis, hay la historia de un niño que se había escapado para volver a su país de origen. Pasó toda clase de aventuras espantosas: En un caso se escapó de un león que rugía, y acabó juntándose con otra viajera. En otro caso, justo cuando llegaban a destino, un león corría tras él y por poco se escapaba. Le parecía que todo le iba en contra. Más tarde, errando perdido en la niebla, oyó una voz que le hablaba, le consolaba, y le pedía que contara su historia. Cuando habló de esas dos aventuras, la voz le dijo: “Yo fui el león que os hizo acercar uno a otra, para que ni uno ni otra fuisteis solos.” Y luego “Yo fui el león quien os obligó ir con más prisa al final, porque los enemigos se acercaban por el desierto para atacar Narnia.” El niño tuvo que aprender que en las circunstancias que él veía como siendo más horribles, había un poder benévolo que dirigía todo para su bien.

¡Los planes de Dios no son los nuestros! Nosotros pensamos que somos el centro del universo, y que los planes de Dios deben centrarse en nuestro bien inmediato. Dios tiene planes que van mucho más allá de nosotros, y a veces debemos sufrir toda clase de indignidades para que su plan se lleve a cabo.