GÉNESIS 28:16[L F1]
“Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía”
Este acontecimiento fue el principio de una comunión más estrecha entre Jacob y el Padre celestial. El himno “Más cerca, oh Dios de ti…” fue escrito primero en inglés para acompañar un sermón sobre este tema, basado en ese mismo texto.
Notamos, sin embargo, que el Señor parecía ser a veces olvidado en la vida de Jacob, hasta la ocasión en Peniel, descrita en Génesis 32:24-32. A partir de aquel momento Jacob, nombrado ahora Israel, tuvo una comunión aun más íntima con el Señor, lo que se comunicó a la vida de uno de sus hijos, José.
Estos dos pasajes en Génesis, esa experiencia en la vida de Jacob, debería poner en nuestros corazones una sed para una comunión más íntima con Dios. Necesitamos andar más cerca de él. Cuando el Titánic se hundía, llevando 1500 almas a la eternidad, los sobrevivientes nos dicen que la banda estuvo en el puente tocando el aire de “Más cerca de ti oh Dios”. Sabían que iban al encuentro de Dios. Pero nosotros no tenemos que esperar a la muerte para estar más cerca de Dios. Seguramente cada hijo de Dios quisiera tener una comunión más íntimo con él ahora.
I. Necesitamos una comunión más íntima con Dios (Sal 42:2-3; He. 4:16)
1. Porque nuestra comunión no está perfecta todavía; no estamos en el cielo.
2. Porque sin él, nada podemos hacer (Jn 15:5).
3. Esta comunión es nuestra vida.
4. Igual como una pareja siempre necesitan acercarse uno al otro.
5. La importancia de sentir esta necesidad (Ap. 3:17)
6. Si no tienes sed de una comunión más íntima con él, es que tu necesidad es aun mayor.
II. La falta de intimidad con Dios no depende de Dios, sino de nosotros (Stg 4:8)
1. Es nuestra responsabilidad
2. Son nuestros pecados que nos separan de Dios (Is 59:2)
3. Nuestro peor pecado es negligirle a él (Ro. 1:28 “no aprobaron…” = “no se preocuparon tener en cuenta a Dios”. NIV “como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios”)
4. Se ha dicho: “Si sientes que Dios está lejos, sepas que no es él que se ha alejado”.
III. Hay una puerta abierta para nosotros: ¡Aprovechémosla! (He. 10:19-22)
1. Por curiosidad
2. Por su promesa
3. ¡Por temor!
4. Por amor por él
5. Porque nada nos lo impide
6. No hace falta que hagas una multitud de pasos para restablecer la comunión con él. Eso ya está hecho. Sólo tienes que volverte hacia él. No esperas que desaparezca tu “sentimiento de culpabilidad”. (Sal 145:18).
IV. Las Recompensas de una comunión más íntima con Dios
1. Sentimientos de alegría por: (Sal 16:11)
a. Un sentimiento de seguridad
b. La presencia de alguien que nos quiere
c. Siempre algo nuevo
d. Fuerza
e. El gozo de hacer que estamos donde tenemos que estar
2. Ventajas Prácticas (Sal 73:28)
a. Refugio
b. Colma nuestras necesidades
c. Hace que seamos mejores cristianos
d. Nos da vida v.27
e. Nos ayuda a evitar el pecado
Hemos de valorar nuestra comunión con Dios, y desarrollarla, como siendo la cosa más importante de nuestra vida. No podemos prescindir de ello si somos cristianos. “¡Más cerca de ti oh Dios!”
[L F1]Predicado en verano 2008 Chiobug – cultos en espagnol
lundi 24 août 2009
Sermones en Génesis - 11
Génesis 27:1-40
Jacob niega su identidad y roba la de Esaú
v. 18 ¿Quién eres, hijo mío?
Una pregunta importante para cada uno de nosotros. ¿Sabes quién eres? Y los demás, ¿saben quién eres? Lo que tú sabes de ti mismo es una cosa. Lo que los desconocidos saben de ti es otra cosa. Lo que los íntimos saben de ti es otra cosa aún. Pero lo que Dios sabe de ti es todavía más distinto.
Jacobo, durante un rato, escondió su identidad de su padre. Tuvo una razón para ello. Quiso conseguir algo. Quiso conseguir algo que era bueno, y que quizá Dios quería que él tuviera. Pero utilizó los malos medios. Cambió su identidad.
¿Ocurre, acaso, que nosotros intentamos pasar por lo que no somos? ¿O que intentamos esconder algo de nuestra persona? Pues sí, a menudo.
Las razones:
1. A veces queremos conseguir una opinión favorable de parte de la gente.
2. A veces queremos evitar una mala opinión de parte de la gente.
3. A veces tenemos mucho temor de que la gente descubre lo que somos en realidad.
Muchas personas tienen pesadillas de que aparezcan en público, sólo para darse cuenta que han olvidado una parte muy importante de su vestimenta, quedando una parte de ellos desnudos. Es una pesadilla tan común, que da la impresión que muchas personas, si no todos, temen mucho revelar su verdadera persona a los demás. ¿Por qué? Porque somos pecadores, y lo que somos en realidad, no es siempre muy hermoso a ver. Como C. S. Lewis pone en boca del león en los crónicos de Narnia: “Ser hijos e hijas de Adán y Eva es el mayor honor que se puede tener, y a la vez la mayor vergüenza que se puede tener.”
I. Igual como Jacob, intentamos parecer como lo que no somos, para poder conseguir algo. vv.10, 19
1. Quiso conseguir la bendición de su padre
a) La bendición era algo bueno
b) Era algo a que tenía derecho, habiendo conseguido ya la primogenitura de Esaú
c) Era algo que Dios quería para él
d) Usaba una mala táctica para conseguirlo
2. Nosotros intentamos parecer ante Dios como siendo más santos de lo que somos, con el propósito de conseguir sus bendiciones
a) Dios quiere bendecirnos
b) Tenemos derecho a su bendición por lo que Jesús ha hecho por nosotros
c) Usamos una mala táctica para conseguirlo
d) Dios no es como Isaac: Él es capaz de ver nuestra realidad, e igual como hizo con Jacob años más tarde, a Peniel, vuelve a preguntar “¿Cuál es tu nombre?” y sólo bendice cuando, como Jacob, reconocemos quién somos.
3. Es mucho mejor parecer ante Dios tal como somos, sin hipocresías. Si tenemos malos pensamientos, que se lo digamos.
II. A veces, como Jacob, intentamos pasar por lo que no somos, por temor al descubrimiento. vv. 11-12
1. Jacob temía que si su padre descubriera la realidad, recibiría una maldición en vez de una bendición. (defn. De “maldición” y de “bendición”.)
2. Á veces nosotros tememos un rechazo por parte de Dios, porque conocemos mal el carácter de Dios. Olvidamos a aquel que dijo: “El que a mí viene, no lo echo fuera.”
3. Cuánto más fingimos, más tememos la verdad.
III. Demasiadas veces, queremos “ayudar” a Dios a llevar a cabo sus planes para nuestras vidas.
1. Pensamos que las promesas de Dios no se llevarán a cabo si no actuamos.
2. Pensamos que nuestra hipocresía es justificable cuando es para conseguir algo bueno. ¡El fin justifica los medios!
3. Olvidamos permitir que Dios sea Dios.
Cada vez que entramos en la presencia de Dios, él, de ciertos modos, está preguntando: “¿Quién eres, hijo mío?” El secreto de la bendición, como para Jacob en Peniel, es decirle la verdad. Y a medida que pasamos tiempo en presencia de Dios, aprenderemos lo que es, en efecto, la verdad de nuestra condición Somos “Jacobos”, torcidos, imperfectos, faltando al camino de Dios. Y cuando lo aprendemos y lo confesamos, Dios nos cambia en “Israel”, príncipes con Dios; vencedores con Dios.
Jacob niega su identidad y roba la de Esaú
v. 18 ¿Quién eres, hijo mío?
Una pregunta importante para cada uno de nosotros. ¿Sabes quién eres? Y los demás, ¿saben quién eres? Lo que tú sabes de ti mismo es una cosa. Lo que los desconocidos saben de ti es otra cosa. Lo que los íntimos saben de ti es otra cosa aún. Pero lo que Dios sabe de ti es todavía más distinto.
Jacobo, durante un rato, escondió su identidad de su padre. Tuvo una razón para ello. Quiso conseguir algo. Quiso conseguir algo que era bueno, y que quizá Dios quería que él tuviera. Pero utilizó los malos medios. Cambió su identidad.
¿Ocurre, acaso, que nosotros intentamos pasar por lo que no somos? ¿O que intentamos esconder algo de nuestra persona? Pues sí, a menudo.
Las razones:
1. A veces queremos conseguir una opinión favorable de parte de la gente.
2. A veces queremos evitar una mala opinión de parte de la gente.
3. A veces tenemos mucho temor de que la gente descubre lo que somos en realidad.
Muchas personas tienen pesadillas de que aparezcan en público, sólo para darse cuenta que han olvidado una parte muy importante de su vestimenta, quedando una parte de ellos desnudos. Es una pesadilla tan común, que da la impresión que muchas personas, si no todos, temen mucho revelar su verdadera persona a los demás. ¿Por qué? Porque somos pecadores, y lo que somos en realidad, no es siempre muy hermoso a ver. Como C. S. Lewis pone en boca del león en los crónicos de Narnia: “Ser hijos e hijas de Adán y Eva es el mayor honor que se puede tener, y a la vez la mayor vergüenza que se puede tener.”
I. Igual como Jacob, intentamos parecer como lo que no somos, para poder conseguir algo. vv.10, 19
1. Quiso conseguir la bendición de su padre
a) La bendición era algo bueno
b) Era algo a que tenía derecho, habiendo conseguido ya la primogenitura de Esaú
c) Era algo que Dios quería para él
d) Usaba una mala táctica para conseguirlo
2. Nosotros intentamos parecer ante Dios como siendo más santos de lo que somos, con el propósito de conseguir sus bendiciones
a) Dios quiere bendecirnos
b) Tenemos derecho a su bendición por lo que Jesús ha hecho por nosotros
c) Usamos una mala táctica para conseguirlo
d) Dios no es como Isaac: Él es capaz de ver nuestra realidad, e igual como hizo con Jacob años más tarde, a Peniel, vuelve a preguntar “¿Cuál es tu nombre?” y sólo bendice cuando, como Jacob, reconocemos quién somos.
3. Es mucho mejor parecer ante Dios tal como somos, sin hipocresías. Si tenemos malos pensamientos, que se lo digamos.
II. A veces, como Jacob, intentamos pasar por lo que no somos, por temor al descubrimiento. vv. 11-12
1. Jacob temía que si su padre descubriera la realidad, recibiría una maldición en vez de una bendición. (defn. De “maldición” y de “bendición”.)
2. Á veces nosotros tememos un rechazo por parte de Dios, porque conocemos mal el carácter de Dios. Olvidamos a aquel que dijo: “El que a mí viene, no lo echo fuera.”
3. Cuánto más fingimos, más tememos la verdad.
III. Demasiadas veces, queremos “ayudar” a Dios a llevar a cabo sus planes para nuestras vidas.
1. Pensamos que las promesas de Dios no se llevarán a cabo si no actuamos.
2. Pensamos que nuestra hipocresía es justificable cuando es para conseguir algo bueno. ¡El fin justifica los medios!
3. Olvidamos permitir que Dios sea Dios.
Cada vez que entramos en la presencia de Dios, él, de ciertos modos, está preguntando: “¿Quién eres, hijo mío?” El secreto de la bendición, como para Jacob en Peniel, es decirle la verdad. Y a medida que pasamos tiempo en presencia de Dios, aprenderemos lo que es, en efecto, la verdad de nuestra condición Somos “Jacobos”, torcidos, imperfectos, faltando al camino de Dios. Y cuando lo aprendemos y lo confesamos, Dios nos cambia en “Israel”, príncipes con Dios; vencedores con Dios.
Sermones en Génesis - 10
Génesis 25:27-34
Esaú vende su Primogenitura
Definición:
“Primogenitura” – Literalmente, “primer nacido”, pero llegó a significar el “primero en rango”. Llegaba a ser el primero en el rango espiritual. Tenía la posición no sólo de líder de la familia, pero también de sacerdote de la familia. Normalmente, todo eso pertenecía al primer nacido, el mayor, de la familia.
Frase clave: v.34 “Así Esaú menospreció su primogenitura”
¿Es posible que nosotros también menospreciemos los privilegios especiales que Dios nos ha dado?
I. Igual como Esaú, podemos menospreciar nuestro privilegio de relación especial con Dios
1. Tenemos libre acceso al trono de gracia
2. Tenemos el privilegio de poder interceder por los demás
3. ¿Qué hacemos con nuestro privilegio? ¿Es posible que hayamos dejado de un lado este privilegio de orar, de interceder, de tener una relación íntima con Dios?
II. Igual como Esaú, podemos menospreciar nuestro privilegio de influencia por Dios
1. El primogénito daba el liderazgo en la familia.
2. El primogénito tenía una influencia enorme en la familia.
3. Nosotros, como miembros de la familia de Dios, estando en Cristo, estamos llamados a reinar con él ya.
4. Estamos llamados a influir en las personas alrededor nuestro, para reflexionen sobre su relación con Dios
5. Estamos llamados a ayudarlos, por nuestro ejemplo, a caminar como Dios quiere.
6. Cuando nos retiramos demasiado del mundo, no tenemos ninguna influencia.
III. Igual como Esaú podemos menospreciar nuestro privilegio de representar a Dios en nuestro entorno.
1. Estamos llamados a hablar de parte de Dios
2. Somos embajadores de Cristo, llamando al mundo a reconciliarse con Dios
3. Si nos callamos, no representamos a Dios
4. Si nuestra vida y nuestras actitudes contradicen nuestra profesión, no representamos a Dios
5. ¿Estaríamos, acaso, menospreciando este privilegio?
Vemos por otros textos que Dios estaba muy disgustado con la actitud de Esaú, aun más que con los trucos de Jacob. Porque al menos Jacob estuvo buscando algo de valor, aun si lo hizo de mala manera. Mientras Esaú, al fondo, menospreciaba a Dios en aquel momento. Tengamos cuidado en nuestras elecciones de vida, de no hacer como Esaú.
Esaú vende su Primogenitura
Definición:
“Primogenitura” – Literalmente, “primer nacido”, pero llegó a significar el “primero en rango”. Llegaba a ser el primero en el rango espiritual. Tenía la posición no sólo de líder de la familia, pero también de sacerdote de la familia. Normalmente, todo eso pertenecía al primer nacido, el mayor, de la familia.
Frase clave: v.34 “Así Esaú menospreció su primogenitura”
¿Es posible que nosotros también menospreciemos los privilegios especiales que Dios nos ha dado?
I. Igual como Esaú, podemos menospreciar nuestro privilegio de relación especial con Dios
1. Tenemos libre acceso al trono de gracia
2. Tenemos el privilegio de poder interceder por los demás
3. ¿Qué hacemos con nuestro privilegio? ¿Es posible que hayamos dejado de un lado este privilegio de orar, de interceder, de tener una relación íntima con Dios?
II. Igual como Esaú, podemos menospreciar nuestro privilegio de influencia por Dios
1. El primogénito daba el liderazgo en la familia.
2. El primogénito tenía una influencia enorme en la familia.
3. Nosotros, como miembros de la familia de Dios, estando en Cristo, estamos llamados a reinar con él ya.
4. Estamos llamados a influir en las personas alrededor nuestro, para reflexionen sobre su relación con Dios
5. Estamos llamados a ayudarlos, por nuestro ejemplo, a caminar como Dios quiere.
6. Cuando nos retiramos demasiado del mundo, no tenemos ninguna influencia.
III. Igual como Esaú podemos menospreciar nuestro privilegio de representar a Dios en nuestro entorno.
1. Estamos llamados a hablar de parte de Dios
2. Somos embajadores de Cristo, llamando al mundo a reconciliarse con Dios
3. Si nos callamos, no representamos a Dios
4. Si nuestra vida y nuestras actitudes contradicen nuestra profesión, no representamos a Dios
5. ¿Estaríamos, acaso, menospreciando este privilegio?
Vemos por otros textos que Dios estaba muy disgustado con la actitud de Esaú, aun más que con los trucos de Jacob. Porque al menos Jacob estuvo buscando algo de valor, aun si lo hizo de mala manera. Mientras Esaú, al fondo, menospreciaba a Dios en aquel momento. Tengamos cuidado en nuestras elecciones de vida, de no hacer como Esaú.
Sermones en Génesis - 9
Génesis 24:1-27; 50-67
Una Esposa Para Isaac
Abraham representa al Padre
Isaac representa al Hijo
Eliezer representa al Espíritu Santo
Rebeca representa a la Iglesia, o a todos los redimidos
Dios busca a una esposa para su hijo.
Envía al Espíritu Santo para buscarla.
Es una búsqueda que no puede fallar.
La esposa responde positivamente e voluntariamente.
El Hijo ama a la esposa que el Espíritu Santo le ha buscado.
Aplicaciones:
I. Es Dios que quiere que pertenezcamos a su Hijo
1. En la misma idea que fue idea de Abraham, ¡y no de Rebeca!
2. No buscamos a Dios, y cuando empezamos a buscar, fue porque Dios nos buscaba ya.
3. El saber que viene de Dios nos asegura que Dios también nos guardará.
II. Podemos confiar en su soberanía – que él consigue lo que busca.
1. En la misma manera en que el servidor de Abraham consiguió lo que buscaba.
2. Abraham estaba convencido de que lo conseguiría.
3. Jesús dijo: “Todo lo que el Padre me da vendrá a mí” en Jn 6:37
4. Pablo, en Filipenses 1, dijo que él que comenzó esta buena obra en nosotros la llevará a cabo.
III. Estamos llamados a responder á su llamada.
1. Esto no quitó nada de la decisión que Rebeca tuvo que tomar.
2. Tampoco quita nada de la decisión que tu y yo tenemos que tomar cara al Señor. ¡Somos responsables!
3. Hebreos 3:7 “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”
IV. Somos también los vehículos del Espíritu Santo para buscar a las almas que formarán parte de la esposa del Hijo.
1. Igual como Eliezer, somos enviados para buscar a personas.
2. Así cumplimos tanto el papel de rebeca como de Eliezer.
3. El Espíritu trabaja en los corazones, pero se sirve de nosotros para alcanzarlos.
4. Somos los voceros
5. Somos también las ilustraciones (Es en nosotros que la esposa en potencia puede ver la riqueza del Padre y del Esposo).
Una Esposa Para Isaac
Abraham representa al Padre
Isaac representa al Hijo
Eliezer representa al Espíritu Santo
Rebeca representa a la Iglesia, o a todos los redimidos
Dios busca a una esposa para su hijo.
Envía al Espíritu Santo para buscarla.
Es una búsqueda que no puede fallar.
La esposa responde positivamente e voluntariamente.
El Hijo ama a la esposa que el Espíritu Santo le ha buscado.
Aplicaciones:
I. Es Dios que quiere que pertenezcamos a su Hijo
1. En la misma idea que fue idea de Abraham, ¡y no de Rebeca!
2. No buscamos a Dios, y cuando empezamos a buscar, fue porque Dios nos buscaba ya.
3. El saber que viene de Dios nos asegura que Dios también nos guardará.
II. Podemos confiar en su soberanía – que él consigue lo que busca.
1. En la misma manera en que el servidor de Abraham consiguió lo que buscaba.
2. Abraham estaba convencido de que lo conseguiría.
3. Jesús dijo: “Todo lo que el Padre me da vendrá a mí” en Jn 6:37
4. Pablo, en Filipenses 1, dijo que él que comenzó esta buena obra en nosotros la llevará a cabo.
III. Estamos llamados a responder á su llamada.
1. Esto no quitó nada de la decisión que Rebeca tuvo que tomar.
2. Tampoco quita nada de la decisión que tu y yo tenemos que tomar cara al Señor. ¡Somos responsables!
3. Hebreos 3:7 “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.”
IV. Somos también los vehículos del Espíritu Santo para buscar a las almas que formarán parte de la esposa del Hijo.
1. Igual como Eliezer, somos enviados para buscar a personas.
2. Así cumplimos tanto el papel de rebeca como de Eliezer.
3. El Espíritu trabaja en los corazones, pero se sirve de nosotros para alcanzarlos.
4. Somos los voceros
5. Somos también las ilustraciones (Es en nosotros que la esposa en potencia puede ver la riqueza del Padre y del Esposo).
lundi 3 août 2009
Sermones en Génesis - 8
Abraham e Isaac: Una Fe que Cuesta
Génesis 22
Por la fe, Abraham había sido dispuesto a creer que Dios podía darle un hijo en su vejez. Nos parece difícil, pero al menos eso no les costó nada: lo peor que podía suceder era que Abraham pareciera tonto por creer tal cosa. Pero ahora Dios le invitaba a manifestar su fe en una manera distinta.
I. Abraham demostró una fe que escucha v.1-2 y 11 “Heme aquí”
1. La fe viene de lo que se oye - Ro. 10:17
2. No se puede oír para creer ni obedecer si no escuchamos lo que Dios quiere decirnos
3. ¿Cómo escuchar?
a. Estar dispuesto a escuchar
b. Escuchar y leer lo que ya sabemos que Dios ha revelado en su Palabra
c. Leer su Palabra, haciéndonos continuamente la pregunta: “Soy yo, Señor?”
II. Abraham demostró una fe que obedece v.3ss
1. Obedeció en seguida
2. Obedeció aun que no tuviera sentido
3. Obedeció aun que le costaba lo más precioso
4. Obedeció, creyendo que Dios sabía lo que hacía!
5. Obedeció cuando Dios le dijo que se detuviera. (v.12)
III. Abraham demostró una fe que entiende He. 11:17-19
1. Abraham entendía aun si no entendía
2. Obedeció lo que parecía contradictoria
3. Obedeció, sabiendo que en el caso más extremo Dios podía devolver a Isaac a la vida
IV. La fe de Abraham recompensada Gn. 22:11-14
1. Dios proveyó, igual como proveyó el sacrificio para nosotros
2. Desde entonces se ha entendido que Dios no quiere sacrificios humanos
3. Si creemos lo que Dios nos dice claramente en su palabra, y si actuamos sobre nuestra fe, podremos estar seguros de que Dios honrará nuestra fe.
¿Cómo es tu fe? ¿Es una fe en teoría solamente? ¿O actúas sobre tu fe? Porque una verdadera fe es una fe que te empuja a la acción.
Génesis 22
Por la fe, Abraham había sido dispuesto a creer que Dios podía darle un hijo en su vejez. Nos parece difícil, pero al menos eso no les costó nada: lo peor que podía suceder era que Abraham pareciera tonto por creer tal cosa. Pero ahora Dios le invitaba a manifestar su fe en una manera distinta.
I. Abraham demostró una fe que escucha v.1-2 y 11 “Heme aquí”
1. La fe viene de lo que se oye - Ro. 10:17
2. No se puede oír para creer ni obedecer si no escuchamos lo que Dios quiere decirnos
3. ¿Cómo escuchar?
a. Estar dispuesto a escuchar
b. Escuchar y leer lo que ya sabemos que Dios ha revelado en su Palabra
c. Leer su Palabra, haciéndonos continuamente la pregunta: “Soy yo, Señor?”
II. Abraham demostró una fe que obedece v.3ss
1. Obedeció en seguida
2. Obedeció aun que no tuviera sentido
3. Obedeció aun que le costaba lo más precioso
4. Obedeció, creyendo que Dios sabía lo que hacía!
5. Obedeció cuando Dios le dijo que se detuviera. (v.12)
III. Abraham demostró una fe que entiende He. 11:17-19
1. Abraham entendía aun si no entendía
2. Obedeció lo que parecía contradictoria
3. Obedeció, sabiendo que en el caso más extremo Dios podía devolver a Isaac a la vida
IV. La fe de Abraham recompensada Gn. 22:11-14
1. Dios proveyó, igual como proveyó el sacrificio para nosotros
2. Desde entonces se ha entendido que Dios no quiere sacrificios humanos
3. Si creemos lo que Dios nos dice claramente en su palabra, y si actuamos sobre nuestra fe, podremos estar seguros de que Dios honrará nuestra fe.
¿Cómo es tu fe? ¿Es una fe en teoría solamente? ¿O actúas sobre tu fe? Porque una verdadera fe es una fe que te empuja a la acción.
Sermones en Génesis - 7
La Fe de Abram
Génesis 15:6 “Y creó (Abram) al Señor, y le fue contado por justicia.”
¿Cuáles fueron los elementos de la fe de Abram?
Véase Romanos 4:1-3 y Hebreos 11:8-10, 16
¿Tienes dificultad en confiar en personas? ¿Te cuesta creer que las personas no te engañan? Obviamente, siendo realistas, sabemos que muchas personas nos pueden engañar; que no podemos confiar siempre en lo que nos dicen. Pero desgraciadamente, habiendo aprendido esa dura lección, ¡a veces nos cuesta, como consecuencia, confiar en Dios!
I. Confiando en su persona como lo hizo Abram (Gé. 15:6)
1. Romanos 4-3 Confió en el carácter del Señor. Eso le fue contado para justicia.
2. La confianza empieza con una relación con una persona. Así podemos escucharlo y desarrollar una confianza cada vez más grande.
II. Confiando en su palabra como lo hizo Abraham
1. Creó a la palabra del Señor. Sabía que el Señor no le mentiría.
2. Una confianza que le hizo obedecer a lo que oía. (He.11:8;16)
3. Si creemos que Dios es digno de confianza, y si creemos lo que él nos dice, entonces haremos lo que él nos indica.
III. Confiando para lo extraordinario como lo hizo Abram
1. Los dos, avanzados en edad, sin posibilidades de procrear, paro creó que Dios haría lo imposible.
2. Si es algo que Dios ha prometido, entonces él lo hará, aun que parezca imposible. Si creemos esto, tendremos paz hasta en los momentos más angustiantes, ya que si él no cambia la situación, es porque él cree que la situación debe ser así.
IV. Confiando para el futuro como lo hizo Abraham
1. Se satisfizo en vivir en tiendas mientras esperaba la promesa futura (He. 11:9-10)
2. No fue una fe para enriquecerse o tener cosas para él mismo.
3. Su fe no miraba hacia las cosas terrenales. (Gé. 14:21-24)
V. Confiando sólo en lo que prometió el Señor, como lo hizo Abram
1. Abram no buscó las promesas del rey de Sodoma.
2. Abram no creía que todo tenía que ir bien para él.
3. De nuestros días, muchos hombres quieren darnos promesas de parte del Señor, que el Señor nunca hizo.
a) Algunos lo hacen erróneamente
i. Creen que Dios quiere que todos los creyentes fieles prosperen
ii. Creen que Dios no desea que suframos
iii. No entienden el valor de las pruebas (Job, I Pedro)
b) Otros lo hacen deliberadamente, con malas intenciones.
i. Quieren enriquecerse con falsas promesas engañosas del evangelio de prosperidad. Gá. 1:8)
c) Nosotros tenemos la responsabilidad de saber discernir la diferencia entre las promesas que Dios ha hecho en su palabra, y las promesas que los hombres, que sean bien o mal intencionados, ponen en boca de Dios por medio de torcer la Palabra de Dios.
Así como creyentes, al ejemplo de Abram, somos llamados a ser hombres y mujeres de fe. De fe en lo que Dios ha prometido en su Palabra. Y para esto, tenemos la responsabilidad de conocer bien su palabra.
Génesis 15:6 “Y creó (Abram) al Señor, y le fue contado por justicia.”
¿Cuáles fueron los elementos de la fe de Abram?
Véase Romanos 4:1-3 y Hebreos 11:8-10, 16
¿Tienes dificultad en confiar en personas? ¿Te cuesta creer que las personas no te engañan? Obviamente, siendo realistas, sabemos que muchas personas nos pueden engañar; que no podemos confiar siempre en lo que nos dicen. Pero desgraciadamente, habiendo aprendido esa dura lección, ¡a veces nos cuesta, como consecuencia, confiar en Dios!
I. Confiando en su persona como lo hizo Abram (Gé. 15:6)
1. Romanos 4-3 Confió en el carácter del Señor. Eso le fue contado para justicia.
2. La confianza empieza con una relación con una persona. Así podemos escucharlo y desarrollar una confianza cada vez más grande.
II. Confiando en su palabra como lo hizo Abraham
1. Creó a la palabra del Señor. Sabía que el Señor no le mentiría.
2. Una confianza que le hizo obedecer a lo que oía. (He.11:8;16)
3. Si creemos que Dios es digno de confianza, y si creemos lo que él nos dice, entonces haremos lo que él nos indica.
III. Confiando para lo extraordinario como lo hizo Abram
1. Los dos, avanzados en edad, sin posibilidades de procrear, paro creó que Dios haría lo imposible.
2. Si es algo que Dios ha prometido, entonces él lo hará, aun que parezca imposible. Si creemos esto, tendremos paz hasta en los momentos más angustiantes, ya que si él no cambia la situación, es porque él cree que la situación debe ser así.
IV. Confiando para el futuro como lo hizo Abraham
1. Se satisfizo en vivir en tiendas mientras esperaba la promesa futura (He. 11:9-10)
2. No fue una fe para enriquecerse o tener cosas para él mismo.
3. Su fe no miraba hacia las cosas terrenales. (Gé. 14:21-24)
V. Confiando sólo en lo que prometió el Señor, como lo hizo Abram
1. Abram no buscó las promesas del rey de Sodoma.
2. Abram no creía que todo tenía que ir bien para él.
3. De nuestros días, muchos hombres quieren darnos promesas de parte del Señor, que el Señor nunca hizo.
a) Algunos lo hacen erróneamente
i. Creen que Dios quiere que todos los creyentes fieles prosperen
ii. Creen que Dios no desea que suframos
iii. No entienden el valor de las pruebas (Job, I Pedro)
b) Otros lo hacen deliberadamente, con malas intenciones.
i. Quieren enriquecerse con falsas promesas engañosas del evangelio de prosperidad. Gá. 1:8)
c) Nosotros tenemos la responsabilidad de saber discernir la diferencia entre las promesas que Dios ha hecho en su palabra, y las promesas que los hombres, que sean bien o mal intencionados, ponen en boca de Dios por medio de torcer la Palabra de Dios.
Así como creyentes, al ejemplo de Abram, somos llamados a ser hombres y mujeres de fe. De fe en lo que Dios ha prometido en su Palabra. Y para esto, tenemos la responsabilidad de conocer bien su palabra.
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